Alimentación

Un freno al desperdicio de alimentos

19 de Octubre, 2018 | por PATRICIA GONZÁLEZ ABBONA
La Red de Alimentos Compartidos -Redalco- es un proyecto social que rescata las frutas y verduras que llegan al Mercado Modelo y no logran comercializarse por no cumplir con ciertas cualidades de estado o apariencia.
Gentileza Becha/Daniel Erosa

En todo ciclo natural, la energía se incrementa desde el inicio, expone su máximo potencial en su desarrollo y luego comienza a decrecer para darle cierre al ciclo. Un sistema bien diseñado y sostenible es un sistema que durante todo ese proceso no presenta fugas energéticas. Sin embargo, en el sistema de los alimentos esto no ocurre. Como una forma de “emparchar” esta situación, Marcelo Sus, Yamandú Plada y Marcel Birnfeld crearon Redalco, una iniciativa que busca darle una segunda vida a las frutas y verduras que el sistema descarta por cuestiones estéticas.

Los tres jóvenes pensaron este proyecto en el marco de una materia de la carrera de Desarrollo Social de la UdelaR. Hoy, cuentan con más de 20 voluntarios que cada jornada llegan, desde distintos barrios de Montevideo, para clasificar los alimentos que después destinarán a personas en situación de vulnerabilidad social.

El cuerpo en acción

Pese al frío y la lluvia, cada lunes, miércoles y viernes, desde las siete de la mañana, se reúnen en la puerta principal del Mercado Modelo (Mayorista de frutas y verduras) a recolectar puesto por puesto, la fruta y verdura que los comerciantes descartan. Muchos ya los conocen y apartan cajones especialmente para la organización, aunque la mayoría todavía ve la iniciativa con cierta resistencia.

A pocos metros de la entrada principal se encuentra la planta clasificadora, espacio abierto y techado cedido por la Administración del Mercado Modelo, donde se juntan los voluntarios a clasificar kilos y kilos de frutas y verduras recolectadas. Cortan, lavan, ordenan los alimentos y arman cuidadosamente las canastas que luego serán distribuidas a distintas organizaciones en la camioneta de Gabi, un fletero amigo, que le da cierre a la jornada alrededor de las cinco de la tarde.

Fátima es una de las voluntarias más detallistas en el armado de canastas, que se sumó al equipo de planificación luego de una campaña de concientización que organizaron en su barrio. Vecina del Mercado, cuenta que en su casa los “chiquilines” no comen verdura. Sin embargo, son muchos los niños, niñas, jóvenes y adultos que, desde distintas escuelas, liceos, centros juveniles, clubes de niños, merenderos, hogares y refugios, pueden acceder a una dieta rica, variada y saludable a un costo impensado, y hasta recibir talleres pedagógicos de aprovechamiento de alimentos, gracias a la disposición de todo el equipo Redalco.

El propósito no es solo reciclar y devolver la energía al sistema sino también capturarla, almacenarla y utilizarla. Además de seguir con estas tareas, los creadores de la iniciativa aspiran a desarrollar otras áreas como la de procesamiento y compostaje, así como tener una cámara de frío para cierta cantidad de alimentos que todavía no pueden conservar y se pierden en el camino. Mediante técnicas de mantenimiento de alimentos pueden contribuir a un mejor aprovechamiento, y así generar recursos propios para seguir autogestionándose. Igual de importante es tener un lugar que les permita tomar responsabilidad sobre los desechos y realizar los procesos de compostaje pertinentes, para que los residuos orgánicos se devuelvan al suelo cerrando el ciclo alimenticio. Es a través del ciclaje constante de la energía que la vida prolifera en la tierra.

Si estás en Montevideo sumate a la red en www.facebook.com/Redalco

 


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