Tecnología

Pequeñas soluciones para grandes problemas

26 de Octubre, 2018 | por Lucila Benito
Ann Makosinsksi tiene 20 años y se define como inventora. Su interés en las técnicas de recolección de energía la llevó a su creación más conocida: una linterna que funciona con el calor de la mano, sin baterías. Las revistas TIME y Forbes la consideran una de las 30 innovadoras más destacadas de menos de 30.

Ann Makosinski empezó a jugar con piezas electrónicas cuando tenía 5 años. Mantuvo el hobbie durante su adolescencia y a los 15 ganó el primer premio en la Feria de Ciencias de Google con su linterna que se enciende con el calor de la mano. La joven canadiense tiene hoy 20 años y se define a sí misma como inventora.

“El impacto de una sencilla invención en la sociedad puede ser mucho más grande de lo que uno imagina”, destacó Makosinski en diálogo con Ecomanía. “Intentar resolver problemas muy grandes puede ser intimidante. Por ejemplo, en vez de pensar en detener el calentamiento global, sugiero empezar por algo más pequeño, como preguntarse cómo podemos hacer plásticos más amigables con el ambiente”, agregó.

Cuando se enteró de que una amiga había repetido un año en el colegio por no tener luz para estudiar de noche, Makosinski pensó que tal vez podría idear algo que ayude a otros chicos en la misma situación. Así nació su linterna hueca, llamada así porque no usa baterías. El invento podría beneficiar al 15% de la población que, según el Banco Mundial, no tiene acceso a electricidad.

“Me motiva trabajar en soluciones a problemas que tienen mis amigos o que significan mucho para mí", señaló Ann. Además de ganar el primer puesto en la Feria de Ciencias de Google, fue galardonada con el Sustainable Entrepreneurship Award of Excellence. Las revistas TIME y Forbes la incluyen entre los 30 emprendedores e innovadores más destacados de menos de 30 años.

Su principal interés está en las técnicas de recolección de energía y en sus aplicaciones para mejorar la vida de las personas. Decidió investigar esto cuando descubrió que “somos como lamparitas de 100 watts andantes”, según detalló en el proyecto que presentó a Google.

La joven inventora también creó el eDrink, una taza que convierte el calor de la bebida en electricidad para cargar el celular a través del puerto USB que tiene incorporado. Ambos inventos se encuentran hoy en proceso de negociación de licencias.

De chica, se entretenía con una pistola de pegamento caliente y cualquier objeto que encontrara en su casa. Como no tenía otros juguetes, se veía obligada resolver lo que aqueja a todos los niños: cómo mantenerse entretenidos. Así nacieron sus primeras creaciones, que le enseñaron que “uno tiene más oportunidades y tiempo de crear cuando menos posee”, según señaló en una de las cinco charlas TEDx que ha dado. También se acostumbró a intentar entender los problemas que encuentra y buscar una solución para resolverlos, sin esperar que otro se ocupe.

Para Makosinski, el arte y las ciencias se combinan de manera natural. Estudia Literatura Inglesa en la Universidad de Columbia Británica y le gusta tocar el piano para concentrarse. Dibujar ropa vintage le ayuda a esbozar sus proyectos. Para despejarse, baila en su habitación y pasea a su gato Houdini por el barrio. “Siempre me gustó ser creativa, ensayar nuevas ideas e intentar que funcionen. Ese proceso es lo que más me gusta de ser inventora”.

Seguí a Ann y sus creaciones en Twitter e Instagram.


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