Naturaleza

El yaguareté en ascenso

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09 de Octubre, 2016 | por Por la Fundación Vida Silvestre Argentina
Foto: Por Edwin Giesbers / WWF-Canon / naturepl.com

Hasta principios del siglo XX, el yaguareté tenía una distribución muy amplia en el continente americano. Habitaba desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia argentina. Sin embargo, hoy solo ocupa entre un 10 y un 15% de aquella distribución original. Se estima que quedan entre 7.000 y 15.000 individuos en todo el continente americano y en la Argentina, menos de 200 en las provincias de Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta y Santiago del Estero.
Pero no todo son malas noticias para el felino más grande del continente americano: según recientes estudios la población de yaguaretés en la selva misionera y parte de Brasil pasó de 60 en 2008 a cerca de 80 tigres, que en la actualidad viven en su hábitat natural.

Esta información es resultado del trabajo de investigación sobre la especie desarrollado por el Instituto de Biología Subtropical y el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (IBS-CeIBA) que, con apoyo de la Fundación Vida Silvestre Argentina, trabajan hace más de 12 años por el yaguareté en la provincia, realizando monitoreos con trampas-cámara y seguimientos con collares satelitales.

El aumento de la población de yaguaretés en la selva paranaense demuestra que las medidas llevadas adelante fueron efectivas, pero aún hay mucho por hacer para enfrentar las amenazas que afectan su supervivencia. La conservación del yaguareté se encuentra muy comprometida en el país. Sin embargo, en la provincia de Misiones tiene muy buenas posibilidades de sobrevivir. Por ello, es necesario implementar acciones inmediatas para hacer frente a la caza furtiva, la deforestación, los conflictos de grandes felinos con animales domésticos y el atropellamiento de fauna silvestre en rutas que atraviesan áreas naturales protegidas.

El caso en Brasil

El Projeto Carnívoros do Iguaçu hace su parte en cuanto al estudio y conservación del yaguareté (u “onça-pintada” en portugués). Este equipo, dependiente del Parque Nacional do Iguaçu, trabaja en constante contacto y coordinación con el equipo del Proyecto Yaguareté de Argentina.

En diversas zonas de frontera entre Argentina y Brasil la selva es compartida por ambos países, como sucede entre el Parque Nacional Iguazú (Argentina) y el Parque Nacional do Iguaçu (Brasil) o el Parque Provincial Moconá del lado argentino y el Parque Estadual do Turbo en Brasil. Esta continuidad del bosque, separado por ríos, une a los dos países en el desafío por conservar al yaguareté.

La característica de buen nadador de los tigres americanos hace que pocas veces respeten fronteras. Es común que un yaguareté identificado en un país –individualizado por el patrón de manchas- sea luego registrado en el otro, o viceversa. Lo mismo acurre con animales monitoreados con collares satelitales, lo que hace que el intercambio entre los equipos sea constante. Por estas razones el trabajo de investigación se realiza de forma conjunta y la noticia del aumento de la población de yaguaretés impacta en ambos países.

La importancia del yaguareté

El yaguareté es una especie “indicadora” de la salud del ambiente. Esto se debe a que, al posicionarse en la cima de la cadena alimenticia y depender de presas menores para su subsistencia, su presencia garantiza la buena salud del ambiente. A su vez, regulan a las poblaciones de todas las especies que constituyen sus presas, impidiendo sus excesos poblacionales y manteniendo su vigor, eliminando ejemplares viejos y enfermos.

Por lo tanto, cuando se afecta a la comunidad de depredadores se afecta al ecosistema como a un todo y cualquier modificación en el ecosistema se filtra hacia las especies en el tope de la red, haciendo a los carnívoros más vulnerables que otras.

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